Manual de Cardiopatología

Cuando el corazón se encoge, éste desmorona todo tu cuerpo lentamente. Primero, entumece lo más profundo del tórax como si tuvieras frío. Alguna gente carece de la sensibilidad para advertir ese granito del mal y aunque alguien lo perciba tiende a no darle importancia. Entonces ese tumorcito crece y crece hasta saturar el pecho a causa de las miradas secas, palabras mal escupidas y saludos hipócritas que rondan por la calle. Ya no es como si tuvieras frío; te pesa el corazón. Tus hombros se agachan instintivamente para abrazar al corazón, pero es obvio que los hombros no alcanzan a tocar ni la puerta del corazón. Esos hombros frustrados dan una imagen taciturna de ti.

Me preguntarás: ¿Qué hace que el corazón se encoja? El corazón se encoge -se enferma, mejor dicho- por alguna infección, infarto, parasitosis u obstrucción que se debe al cualquier susto o pena. Cuando te suceda esto, revisa si no te has tropezado con alguna gente rabiosa, noticias trágicas, gestos odiosos o animales tristes. Dicen que los vinos amargos, los libros mal escritos y la lluvia ácida también pueden provocarlo. Asegúrate de alejarte de todo eso y procura seguir estos consejos que te voy a dar:
Un baño de burbuja con agua calientita siempre cae bien. Salir a tenderte debajo del sol, y tantito mejor si es en la playa, perderte en la ciudad con algún amigo gracioso y andar descalzo por un pasto bañado en rocío pueden ayudarte a deshacer ese quiste. Acaricia a un perro callejero, prueba el chocolate envinado, escucha el crepitar de una fogata o saca a bailar a la mujer que te gusta. Y si tienes pareja, definitivamente tienes que pedirle que te haga cariñitos. Lo importante es hacerle entender a tu corazón que sí tiene un lugar en este mundo.

Suena fácil, pero muchos no logran disfrutar de un tratamiento exitoso. Algunos aplazan el tratamiento alegando que se encuentran bien y otros no juntan la voluntad suficiente para comenzarlo. Varios se adaptan al malestar y hasta lo aceptan como parte de sí. Es triste que esto suceda porque la enfermedad empieza a extenderse una vez que el paciente se muestra debilitado o poco dispuesto a mejorar.

La molestia que se encerraba en el pecho avanza hacia los brazos y los tensa. También se extiende hacia el abdomen y el cuello quemando cada punto por el que pasa. Cuando esta llega al abdomen, se convierte en ardor como si fuera gastritis. El cuello se paraliza y tu rostro va perdiendo la vivacidad, así como los ojos que se apagan cada vez más. El ardor de las entrañas baja por las piernas y las aísla de toda coordinación. En este punto, la mayoría de los afectados ya se dan cuenta de su condición y buscan alguna cura que funcione de maravilla. Investigan sobre previos casos clínicos y acuden a médicos generales que apenas se atreven a dar Paracetamol a los gripientos. Pero el corazón doliente no tiene piedad; poco a poco el deterioro invade hasta el dedo más pequeño de tu pie.

Cuando esto suceda ni intentes derrochar tu dinero en fármacos y cirugías. No te funcionarán los baños de burbujas, ni el sol, ni la playa. El perro, el chocolate, el baile y la fogata no podrán salvarte. Ni siquiera el amor de un gato podría deshelar una pizca de tu corazón y tu pareja, en vez de dedicarte afectos, se marchará asustado de tu casa. Yo pienso que, una vez en ese estado, hay que admitir que ya estás más en el otro lado. ¡No te alarmes! Las cosas no son como lo pinta la gente: es sólo una salida más, un descanso… como una siesta. Quizás no perteneces a esta vida y por eso nunca encontraste tu lugar. Quizá allá te esperan con dulces, flores, música y pancartas. Quizá tu alma siempre te ha recordado de lo feliz que podrías ser allá y nunca supiste entenderle. O, quizá, deberías de considerar la posibilidad de que nunca le caíste bien a ese tal Dios.

Yo no sé. Solamente soy un mísero cuentacuentos que divaga por la ciudad, coleccionando historias y corazones que vender.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s